Diagnóstico · Murciélagos
Murciélagos en el cielorraso: qué hacer y qué está prohibido
Empieza con un ruido: chillidos agudos y arrastres justo cuando cae la tarde, siempre en el mismo punto del cielorraso. Después aparecen las manchas oscuras que bajan por la pared exterior y el olor amoniacal que no se va con limpiar. Hay una colonia de murciélagos instalada arriba. Antes de hacer nada conviene saber dos cosas: en Costa Rica son fauna silvestre protegida, y la forma correcta de sacarlos no consiste en matarlos sino en dejarlos salir y no dejarlos volver.
- Los murciélagos son fauna silvestre protegida: envenenarlos o matarlos es ilegal y además contraproducente.
- La solución técnica se llama exclusión: dejar que salgan a comer y sellar para que no puedan regresar.
- No se hace en temporada de crías: quedarían cachorros atrapados adentro.
- El guano acumulado exige limpieza con protección respiratoria; no es polvo cualquiera.
Cómo confirmar que son murciélagos
- El horario. Salen en bloque al atardecer y regresan de madrugada. Un ruido que arranca puntual con la caída del sol es la firma más clara. Los roedores, en cambio, se escuchan a cualquier hora de la noche y suenan a roer y correr, no a chillido agudo.
- Las manchas de grasa. En el punto de entrada queda una mancha oscura y brillante: es el aceite del pelaje contra el borde por donde se rozan al pasar, todos los días, por el mismo hueco.
- El guano. Se acumula bajo la entrada o bajo la percha. Se distingue del excremento de rata porque se desmorona en polvo al presionarlo y brilla: son restos de insecto.
- El olor. Amoniacal, penetrante, que se intensifica con el calor del mediodía.
Por qué matarlos es ilegal y además no sirve
La fauna silvestre en Costa Rica está protegida por ley y los murciélagos no son la excepción. Envenenar una colonia expone a quien lo haga a una sanción, pero, incluso dejando de lado lo legal, es la peor decisión técnica posible:
- Los animales mueren dentro del cielorraso. A un problema de ruido se le suma descomposición, moscas y un olor mucho peor durante semanas.
- Los que sobreviven se dispersan por la estructura y aparecen dentro de la casa, que es justo lo que se quería evitar.
- El hueco por donde entraban sigue abierto: en pocos meses otra colonia lo encuentra.
Vale la pena decirlo también al revés: un murciélago insectívoro consume cada noche una cantidad enorme de insectos, incluidos zancudos. Fuera del cielorraso, es un aliado.
La exclusión: cómo se hace bien
La técnica correcta se llama exclusión y su lógica es simple: permitir que salgan a alimentarse y cerrar para que no puedan volver. La ejecución es lo que tiene detalle.
- Inspección al atardecer. Hay que ver la salida, no adivinarla. Se observa la fachada mientras salen para identificar todos los puntos de entrada; casi nunca es uno solo.
- Sellado de todo lo que no es entrada activa. Aleros, cumbreras, ductos, tejas levantadas, huecos de tubería. Todo menos las bocas por donde salen.
- Válvulas de una vía en las entradas activas. Son dispositivos que dejan salir pero no entrar. Se dejan varios días para asegurar que salió toda la colonia.
- Cierre definitivo una vez confirmado que no queda nadie adentro.
- Limpieza y desinfección del guano acumulado y de la zona de percha.
Una exclusión hecha en temporada de crías deja adentro cachorros que todavía no vuelan, mientras las madres quedan afuera. El resultado es el mismo que envenenar: animales muertos dentro del cielorraso. Un técnico serio le va a decir que espere unas semanas si ese es el caso, aunque signifique posponer el trabajo.
El guano no es polvo cualquiera
La acumulación de guano en un espacio cerrado y poco ventilado merece respeto. No conviene barrerlo en seco: eso levanta partículas que después se respiran. Lo indicado es humedecer, recoger con protección respiratoria adecuada y desinfectar la superficie.
Si la acumulación es de años y el cielorraso está saturado, a veces sale más a cuenta reemplazar el material que intentar recuperarlo. Es una valoración que conviene hacer en sitio.
Qué puede hacer usted desde ya
- No selle mientras estén adentro. Es el error más caro: los deja encerrados.
- Anote el horario en que se escuchan y por dónde salen. Ese dato le ahorra una visita al técnico.
- Aísle la habitación afectada si hay olor: cierre la puerta y ventile hacia afuera.
- Si uno entró a la casa, no lo persiga ni lo toque con la mano. Apague la luz, abra puertas y ventanas hacia afuera y déjelo salir solo. Si hubo contacto físico con una persona, consulte al centro de salud.
¿Colonia en el cielorraso?
Hacemos exclusión: salen, se sella y no vuelven. Sin matarlos y sin dejar animales adentro.
Referencias: